Para Víctor, una prótesis significaba más que una forma de poder volver a caminar, era una oportunidad para recuperar su independencia, mantener a su familia y recuperar el futuro que creía haber perdido.
Víctor, un padre de 61 años de Malacatán, San Marcos (Guatemala), nunca imaginó que un simple accidente cambiaría el rumbo de su vida.
Hace más de once años, una terrible caída le ocasionó una lesión medular grave. Mientras los médicos se centraron en salvarle la espalda, su lesión en el tobillo quedó sin tratar. Años más tarde, los médicos le detectaron un tumor maligno en el hueso del talón y, para salvarle la vida, tuvieron que practicarle una amputación transtibial.
La pérdida de la pierna le afectó a mucho más que al movimiento. Al no poder trabajar ni mantener a su familia, Víctor cayó en una profunda depresión y empezó a perder la esperanza en el futuro.
En todos estos difíciles años, su hija siempre estuvo a su lado. Se dedicó a cuidarlo y se convirtió en la principal fuente de ingresos de la familia, criando a su hija mientras trabajaba en un pequeño negocio de alimentación para cubrir los gastos diarios. A Víctor, ver cómo ella cargaba con tanta responsabilidad le resultaba muy duro.
«Quiero volver a ayudar a mi hija», dijo. «Ha hecho mucho por mi».
Esa esperanza empezó a renacer cuando Víctor se enteró de la existencia de ROMP. Gracias a la clínica móvil de ROMP en San Marcos, situada a más de seis horas de la ciudad de Guatemala, pudo recibir atención protésica más cerca de su casa. Al llevar los servicios directamente a las comunidades desatendidas, ROMP contribuye a eliminar las barreras de transporte y los gastos que a menudo impiden que las personas accedan a la atención de rehabilitación que necesitan.
Cuando por fin llegó el día de recibir su prótesis, Víctor estaba nervioso. Después de años dependiendo de las muletas, no estaba seguro de si podría volver a caminar. Pero, para su sorpresa, salió de la clínica de pie y caminando con su nueva prótesis. La alegría en su cara era evidente, y la sonrisa de su hija decía todo lo que las palabras no podían expresar. Mientras daba esos primeros pasos, otros pacientes le aplaudían y se alegraban con él. Para muchas personas que aún estaban esperando sus propias prótesis, ver a Víctor caminar supuso un importante recordatorio de lo que es posible y una fuente de inspiración para seguir cuidando su salud y sus extremidades residuales mientras luchaban por alcanzar el mismo sueño.
Hoy, con el apoyo de ROMP y de socios como ALPS, Víctor está dando pasos importantes hacia una mayor movilidad e independencia. Con cada paso está más cerca de volver a trabajar, a contribuir a los ingresos familiares y a aliviar la carga que su hija ha soportado durante tanto tiempo.
Para Víctor, una prótesis es más que un simple producto, es una oportunidad para recuperar su independencia, volver a encontrar un sentido a su vida y volver a ayudar a la familia que nunca dejó de apoyarle.
Por qué colaboramos con ROMP.
En ALPS, creemos que la movilidad tiene el poder de transformar vidas. Por eso nos enorgullece apoyar el proyecto ROMP (Range of Motion Project) y su misión de proporcionar prótesis a personas que, de otro modo, no tendrían acceso a ellas. Historias como la de Víctor nos recuerdan que el acceso a la atención protésica va más allá de la movilidad, genera autonomía, empleo, apoyo familiar y una renovada confianza en uno mismo.
Gracias a nuestra colaboración con ROMP, estamos contribuyendo a que esas oportunidades lleguen a más personas y comunidades de todo el mundo.
Colaboramos con varias organizaciones que comparten nuestra misión de «Making Lives Better™» para las personas que han sufrido la pérdida de un miembro.
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